Hasta en cuatro ocasiones nos hemos plantado en las faldas de esta majestuosa montaña, bajo mi humilde punto de vista, de las más bonitas de toda nuestra sierra, quizás sólo por detrás de Peñalara. Incluso en una ocasión no pudimos con ella y tuvimos que desistir en el intento. Pero aquí estábamos otra vez, aparcando frente al hotel de la Barranca y a probar una nueva vía, la Cara Oeste, que se sitúa entre la que cogimos en el intento fallido y la que logramos hace ya dos años.Pero antes vamos a retrotaernos un poco en el tiempo. Como suele ser habitual, lo que se prepara con mucho tiempo, normalmente se suele torcer en cuanto a afluencia se refiere. Algunos de nosotros solemos ser fijos, Toni, Jorgito y yo no solemos fallar y ultimamente el Largo se esta haciendo también de los habituales. Además en esta ocasión también se apuntó nuestro Paparazzi particular, el Sr. Juanmi. Pico y Jon, causaron baja a última hora, porque se les ocurrió la genial idea de hacer el Almanzor esa misma noche (algo que me daba mucha envidia) y eso que hasta última hora tenían pensado hacer la machada e ir a ambos eventos, menos mal que se les quitó esa locura de la cabeza... esa locura que nosotros insitíamos en que hiciesen jejeje. De Lucas y Maribel, que siempre suelen aparecer en las conversaciones, ni hablamos.
El desayuno lo hicimos en no se qué pueblo de la sierra, que por cierto hay que desayunar menos, porque así no renta esto de la montaña eh?. Luego buscamos la salida del hotel, pero no nos poníamos mucho de acuerdo y el "cañonero" llegó casi hasta el Puerto de Navacerrada, para luego dar la vuelta y volver hacia Manzanares, hasta que por fin dimos con la salida.
El tiempo engañaba, aún no había salido el sol y aunque el cielo se mostraba totalmente despejado, el frío era curioso, muy lejos de las altas temperaturas que se estaban registrando en la capital. Este frío matutino y los cielos cambiantes a los que nos tiene acostumbrados la montaña, hizo que alguno de nosotros pecará de abrigo y luego vino el despelote... pero no voy a desvelar nada.
Como ya he dicho anteriormente, con el sol todavía sin terminar de asomar por las montañas, comenzamos a patear. Teníamos ganas, la verdad, ya quedaba un poco lejos la ascensión a Peñalara y el "germén" te revuelve las tripitas y tienes ganas de lanzarte al monte. Además y como no podía ser de otra manera, algunos de nosotros estrenábamos algo y teníamos que usarlo/lucirlo. En la foto de arriba podéis ver a Jorgito con su chaleco lafuma, recien llegado de "Vente-privee". El Largo estrenaba las ya, míticas, Zamberlaaaaand y el Toni y yo no nos poníamos muy de acuerdo en sacar o guardar los nuevos bastones.
La ruta comenzaba cruzando la pequeña presa que hay frente al aparcamiento y tras atravesar un pequeño bosque, comienza a ascender de manera muy directa hasta las inmediaciones del Peñotillo. Aunque la pendiente era acusada, ya desde el principio, se veía que la ruta se nos iba a quedar un poco corta, así que nos lo tomamos un poco relajado.
Eso sí, hubo un momento en que apretamos un poquito el paso, porque a alguien se le ocurrió, que quizás, si nos dábamos prisa, podíamos descender y estar sobre las 13:00 en la Cruz Blanca y nos echábamos una timbita... apunto estuvo alguno de bajar y propuso trucar la foto de cumbre con el Photosop (vaya vicio que tenemos)
Y como podéis observar, hasta nuestro fotógrafo, se detuvo un poco más de tiempo y consiguió estas dos instantáneas, que van directamente a "foto de perfil" de Facebook.
Justo antes de empalmar con la ruta que llega desde el Collado del Piornal y por lo tanto, de Bola del Mundo, el calor ya empezaba a apretar y claro, alguna ropa ya sobraba, ¿a que sí Jorge? Fue entonces el momento despelote del que os hablaba antes. El Toni y el Largo, nos deleitaron con sus mayitas cortas (y no era lo único con lo que nos iba a deleitar el largo dioosssssss), pero las mejores mayas las lució el niñato, que se quedó en gayumbos, luego el maricón no se atrevió a entrar así en la cruz blanca. Por cierto, menos mal que yo me puse los pantaloncitos de verano, que si no el espectáculo iba a ser dantesco. Aquí os dejo el más aceptable de los modelitos, porque entre el gay ochentetero y el de los gayumbos... ojo eh? ojo.
Pero bueno, dejémonos de pases de moda, fotos y demás asuntos y centrémonos en la ruta. A partir de aquí, cada uno subía por donde más o menos podía. Entre bloques de piedra más o menos grandes y arbustillos de esos de montaña, íbamos ascendiendo, con la referencia de Maliciosa a nuestra derecha, que a estas horas de la mañana, ya contaba con algún que otro visitante. Yo como llevaba el GPS del móvil, me fuí desviando hacía nuestra derecha, buscando un camino que me aparecía en el mapa y que claramente subía hasta el punto en el que nos cruzamos con el camino que viene de Bola del Mundo y del viejo pluviómetro y que me reencontré nuevamente con los demás. A partir de aquí una suave ascensión, pisando las últimas nieves de la temporada en la Comunidad de Madrid y en unos minutos nos ponemos en la montonera de rocas que conforma esta, para nosotros, ya conocida cumbre.Piscolabis montañero, foto de cumbre (esta vez, con la bandera de Juanmi, que por cierto, no es que reniegue de ella, nada más lejos. Pero que tampoco es que me guste retratarme). Luego nos ponemos en pelotas para que se seque la ropa y en una media hora más o menos, nos ponemos de nuevo en marcha y para abajo. No sé a quién, se le ocurrió decir que no estaría de más ponernos los guetres. Yo, que sí que los llevaba en la mochila, me lo tomé un poco a coña y pasé de ponermelos y de hecho, nadie lo hizo, bendita la hora en que decidí no ponermelos. Aunque en las fotos se nos vea en pantalón corto y con poca ropa, la nieve en algunos puntos, nos llegó hasta la cintura. No es que sufriésemos mucho, la verdad, porque a pesar de remojarnos un poquito, el tiempo acompañaba, pero os aseguro que mis tobillos, rozaron la congelación... su puta madre.
La ruta de descenso, por cambiar un poco, en lugar de realizarla por el camino de ascenso, decidimos tomar el que en su día tomamos para subir por el valle de la Barranca, había que llanear un poco más por el Collado del Piornal, llegar hasta la altura del Pluviómetro y descender por el canal natural de la montaña, junto a un riachuelo, que nos fue acompañando durante todo el descenso.Este descenso, muy empinado y con muchas rocas, se hizo un poco pesado, pero en poco tiempo, la inclinación se fue suavizando y nos fuimos adentrando en un boosque, hasta dar a parar con una fuente, conocida como la fuente de la Campanilla, porque tiene una vieja campana, que aún funciona.

Un poco de agua, unos momentos de asueto y un pelín de espera al largo, que ya sabéis que en las bajadas flaquea y de nuevo en marcha. Había que seguir, a partir de este punto, por una amplia pista, que en ocasiones atrochábamos y que pasa junto a un recinto de "multiaventura", con tirolinas y puentes tibetanos, que dejan bastante que desear, la verdad. Fue en este punto, cuando Silver, nos deleitó con su pedazo de tanga... Diosssss, Largo, como para tener pesadillas esa noche, joderrr.
En unos minutos, de nuevo en el coche, a cambiarnos de ropita, unos estiramientos y para el campo base. Que hoy sí que sí, tocaban cervezitas (aunque sean sin alcohol, que como ya os dije, las estoy dejando jejejeje)
2 comentarios:
Y dale con los gayumbos... Que eran mallas cortas jaja!!
Eran mallas de la marca Abanderado, de esas que coges 5 por 3€ jajajaja
Publicar un comentario