Pues parece ser que esto va tomando forma… En este caso la cosa fue más rodada.
Preguntas del tipo: - Bueno qué, ¿vamos a ir a algún sitio esta semana? o ¿Repetimos lo de la semana pasada?. Así que, como no podía ser de otra manera, ya estábamos planeando nuestra segunda salida a la sierra.
En un principio nos apuntamos más, aunque por algún asuntillo familiar y una asistencia judicial, nos volvimos a quedar cinco. Pero, eso sí, parece que la cosa va cogiendo forma, porque de los de la primera salida sólo repetimos dos y eso sólo puede significar una cosa: que hay más gente dispuesta a que esto continúe. Además, ya hemos abierto campo a gente de otro turno, un buen fichaje, por cierto, viene de la tarde y fue nuestro guía en esta ocasión.
La opción elegida fue la ascensión al Yelmo, en la Pedriza. El día, el miercoles 4 de Noviembre, justo quince días después de la anterior. Yo la verdad, no controlo mucho la Pedriza, así que me procuré em
pollarme bien la ruta, aunque finalmente no fue necesario, porque como he dicho anteriormente, nuestro guía se bastó el solito.
En este caso la hora de quedada, con el fin de evitar atascos y terminar de “joder” a los dormilones, fueron las 06:45 en el curro. Con eso, evitamos, en parte (y solo en parte) el atasco y sobre las 08:30, nos pudimos permitir el lujo de desayunar en Manzanares el Real. Total que a eso de las 9, estábamos comenzando la ruta.
El punto de partida es el aparcamiento de Canto Cochinos, que para quien no lo sepa, su acceso está limitado a 500 vehículos, con el fin de no masificar la zona. Entre semana no suele haber problemas, pero algún fin de semana si no eres previsor, te tocará subir a pie desde Manzanares. Después de pasar por un puente, por encima del Rio Manzanares, cruzamos otro arroyo más chiquitito, creo que se llama Arroyo de la Majadilla, donde vas a dar a parar a un cartel, que te indica la dirección del Refugio Giner de los Ríos, nosotros, tras cruzar ese camino, comenzamos una dura ascensión, en la que a pesar de los pocos grados de temperatura que debía haber, a alguno le faltó
quedarse en pelotas. De hecho, a más de uno, no se le olvida la ruta de hoy (… y la teoría de las tres capas jejeje).
Después de pasar por zonas entre matorrales, desniveles en los que había que ayudarse con las manos y ver a más de una cabra (que a esas si que no les cuesta trabajo subir), a eso de las 10:00, estábamos en la pradera del Yelmo, desde dónde se divisa la cara sur del mismo. Como podéis comprobar, el ritmo fue muy fuerte, tened en cuenta, que la mayoría de las rutas, cuentan en este punto con al menos dos horas, para que os hagáis una idea el desnivel alcanzado desde el parking a la Pradera del Yelmo, es de más 750 m.

Una vez en la pradera, sopesamos la posibilidad de subir a la cima del Yelmo por su cara norte y la verdad, no fue difícil decidirnos. Sobre las 10:30, estábamos en la base de la cara norte, afrontando de la mejor manera posible, la ascensión. Para una primera parte, cada uno busco la mejor manera, de hecho, entre los cinco, subimos por tres zonas diferentes, una vez juntos, y tras pasar bastantes apuros, nos colocamos en una zona, en la que hay que acceder por una chimenea. La dificultad radica en la estrechez de la misma, que lo hace p
asar muy mal a las personas más voluminosas. La técnica a utilizar es la normal en los pasos de chimenea, haciendo presión en las paredes laterales, con manos y pies e ir superando los obstáculos naturales. Tras una primera parte muy complicada, la chimenea se ensancha algo, aunque ésta crece en altura, sitúandonos ahora bajo dos enormes paredes verticales. Una vez superada la chimenea, la imponencia de las vistas parece que te desorienta, giramos un poco a la derecha y tras pasar por varias rocas tumbadas, llegamos a la cima del Yelmo.

Eran las 11:00, cuando estábamos haciéndonos la foto de rigor en la cima. Tras descender nuevamente y no de manera más fácil por la chimenea, recogimos las mochilas que habíamos dejado abajo e hicimos un tentempie en la base de la cara norte. Posteriormente, decidimos como bajar, descartamos volver por el mismo sitio y no pensamos tampoco en buscar la zona de la Autopista de la Pedriza, que lleva hasta el refugio. Así que buscamos el paso natural y descendimos de manera vertiginosa por la canal. En este tramo, tuvimos que aportar todos de nuestra parte e ir buscando nuestros amigos los hitos de buen camino, que seguro que coloca algún Hippie, medio fumao y de los cuales nos fiamos. Destrepes, saltos de arroyos, “cabañas improvisadas”, zarzas… y a eso de las 12:30, dabamos con una ruta muy marcada y más trotada, desde donde se divisaba a varios escaladores en las paredes de la Pedriza y donde esta vez, sí que sí, echamos a correr, como si de un Raid de montaña se tratara descendimos, calculo yo, los últimos 500 u 800 metros. Y es que esta vez era necesario, ya que nuestro nuevo fichaje, tenía que entrar a las 14:00 a currar.
Estabamos montándonos en los coches, ya cambiaditos de ropa a las 13:00, es decir una ruta que toda
s las páginas web, la ponen en más de 4 horas, sin ascender al Yelmo (es decir, solo hasta la pradera), la habíamos hecho en ese tiempo, subiendo al Yelmo y quedándonos una media hora entre las fotos de la cima, el piti y el tentempie. ¿No está mal no?
En este caso, para el anecdotario de los que asistieron, se quedan las maravillosas vistas desde la cima, las caras de apuro en la zona de la chimenea, el ostión del Juanmi y por supuesto, las cañas y el mus que nos marcamos en la Cruz Blanca.
PD: Debido a la incorporación de nuestro nuevo fichaje, que empieza a librar los jueves, hemos decidido cambiar el día de salidas, por éste. Y por cierto, me han llegado a mis oídos que hay más gente que se quiere ir apuntando y ya estamos poniendo las miras más altas. ¿Qué será lo próximo?
Preguntas del tipo: - Bueno qué, ¿vamos a ir a algún sitio esta semana? o ¿Repetimos lo de la semana pasada?. Así que, como no podía ser de otra manera, ya estábamos planeando nuestra segunda salida a la sierra.
En un principio nos apuntamos más, aunque por algún asuntillo familiar y una asistencia judicial, nos volvimos a quedar cinco. Pero, eso sí, parece que la cosa va cogiendo forma, porque de los de la primera salida sólo repetimos dos y eso sólo puede significar una cosa: que hay más gente dispuesta a que esto continúe. Además, ya hemos abierto campo a gente de otro turno, un buen fichaje, por cierto, viene de la tarde y fue nuestro guía en esta ocasión.
La opción elegida fue la ascensión al Yelmo, en la Pedriza. El día, el miercoles 4 de Noviembre, justo quince días después de la anterior. Yo la verdad, no controlo mucho la Pedriza, así que me procuré em
pollarme bien la ruta, aunque finalmente no fue necesario, porque como he dicho anteriormente, nuestro guía se bastó el solito.En este caso la hora de quedada, con el fin de evitar atascos y terminar de “joder” a los dormilones, fueron las 06:45 en el curro. Con eso, evitamos, en parte (y solo en parte) el atasco y sobre las 08:30, nos pudimos permitir el lujo de desayunar en Manzanares el Real. Total que a eso de las 9, estábamos comenzando la ruta.
El punto de partida es el aparcamiento de Canto Cochinos, que para quien no lo sepa, su acceso está limitado a 500 vehículos, con el fin de no masificar la zona. Entre semana no suele haber problemas, pero algún fin de semana si no eres previsor, te tocará subir a pie desde Manzanares. Después de pasar por un puente, por encima del Rio Manzanares, cruzamos otro arroyo más chiquitito, creo que se llama Arroyo de la Majadilla, donde vas a dar a parar a un cartel, que te indica la dirección del Refugio Giner de los Ríos, nosotros, tras cruzar ese camino, comenzamos una dura ascensión, en la que a pesar de los pocos grados de temperatura que debía haber, a alguno le faltó
quedarse en pelotas. De hecho, a más de uno, no se le olvida la ruta de hoy (… y la teoría de las tres capas jejeje).Después de pasar por zonas entre matorrales, desniveles en los que había que ayudarse con las manos y ver a más de una cabra (que a esas si que no les cuesta trabajo subir), a eso de las 10:00, estábamos en la pradera del Yelmo, desde dónde se divisa la cara sur del mismo. Como podéis comprobar, el ritmo fue muy fuerte, tened en cuenta, que la mayoría de las rutas, cuentan en este punto con al menos dos horas, para que os hagáis una idea el desnivel alcanzado desde el parking a la Pradera del Yelmo, es de más 750 m.
Una vez en la pradera, sopesamos la posibilidad de subir a la cima del Yelmo por su cara norte y la verdad, no fue difícil decidirnos. Sobre las 10:30, estábamos en la base de la cara norte, afrontando de la mejor manera posible, la ascensión. Para una primera parte, cada uno busco la mejor manera, de hecho, entre los cinco, subimos por tres zonas diferentes, una vez juntos, y tras pasar bastantes apuros, nos colocamos en una zona, en la que hay que acceder por una chimenea. La dificultad radica en la estrechez de la misma, que lo hace p
asar muy mal a las personas más voluminosas. La técnica a utilizar es la normal en los pasos de chimenea, haciendo presión en las paredes laterales, con manos y pies e ir superando los obstáculos naturales. Tras una primera parte muy complicada, la chimenea se ensancha algo, aunque ésta crece en altura, sitúandonos ahora bajo dos enormes paredes verticales. Una vez superada la chimenea, la imponencia de las vistas parece que te desorienta, giramos un poco a la derecha y tras pasar por varias rocas tumbadas, llegamos a la cima del Yelmo.
Eran las 11:00, cuando estábamos haciéndonos la foto de rigor en la cima. Tras descender nuevamente y no de manera más fácil por la chimenea, recogimos las mochilas que habíamos dejado abajo e hicimos un tentempie en la base de la cara norte. Posteriormente, decidimos como bajar, descartamos volver por el mismo sitio y no pensamos tampoco en buscar la zona de la Autopista de la Pedriza, que lleva hasta el refugio. Así que buscamos el paso natural y descendimos de manera vertiginosa por la canal. En este tramo, tuvimos que aportar todos de nuestra parte e ir buscando nuestros amigos los hitos de buen camino, que seguro que coloca algún Hippie, medio fumao y de los cuales nos fiamos. Destrepes, saltos de arroyos, “cabañas improvisadas”, zarzas… y a eso de las 12:30, dabamos con una ruta muy marcada y más trotada, desde donde se divisaba a varios escaladores en las paredes de la Pedriza y donde esta vez, sí que sí, echamos a correr, como si de un Raid de montaña se tratara descendimos, calculo yo, los últimos 500 u 800 metros. Y es que esta vez era necesario, ya que nuestro nuevo fichaje, tenía que entrar a las 14:00 a currar.
Estabamos montándonos en los coches, ya cambiaditos de ropa a las 13:00, es decir una ruta que toda
s las páginas web, la ponen en más de 4 horas, sin ascender al Yelmo (es decir, solo hasta la pradera), la habíamos hecho en ese tiempo, subiendo al Yelmo y quedándonos una media hora entre las fotos de la cima, el piti y el tentempie. ¿No está mal no?En este caso, para el anecdotario de los que asistieron, se quedan las maravillosas vistas desde la cima, las caras de apuro en la zona de la chimenea, el ostión del Juanmi y por supuesto, las cañas y el mus que nos marcamos en la Cruz Blanca.
PD: Debido a la incorporación de nuestro nuevo fichaje, que empieza a librar los jueves, hemos decidido cambiar el día de salidas, por éste. Y por cierto, me han llegado a mis oídos que hay más gente que se quiere ir apuntando y ya estamos poniendo las miras más altas. ¿Qué será lo próximo?